Cual lactante que no sabe sonreir...

domingo, 17 de enero de 2010

   Una de las más famosas citas del Tao Te King, entre sus lectores o aduladores, es aquella que dice que "El Tao que puede ser expresado, no es el Tao Eterno".

   Más adelante en el mismo, en su capítulo XX para ser más exactos, cuenta algo extraño e interesante. Dice así:


Todos los hombres están radiantes,
como si fuera el día del gran sacrificio,
como si subieran en primavera a una colina.

Sólo yo estoy indeciso,
no he visto ninguna señal.

Cual lactante que no sabe sonreir,
intranquilo y errante como si no tuviera patria.

Todos están satisfechos,
y sólo yo como olvidado.
Tengo el corazón endurecido, confuso y oscuro.

Los hombres del mundo están radiantes, tan radiantes,
sólo yo estoy turbio.

Los hombres del mundo son inteligentes, tan inteligentes,
sólo yo estoy encerrado en mí mismo,
intranquilo como el mar y
agitado sin tener a dónde asirme.

Todos los demás tienen alguna utilidad,
sólo yo soy inepto, como un rústico,
sólo yo soy distinto al resto de los hombres.
Pero venero a la madre suprema que me nutre.


   El texto lo he obtenido de la versión del Tao Te King de Richard Wilhelm (1988 por Edicomunicación, S.A.) En algunos puntos la traducción deja mucho que desear. No es que conozca el idioma nativo de Lao Tse y pueda opinar sobre si debió usar tal o cual palabra, sino por el sentido que se trasluce de sus versos.

  Si consultan la obra verán que he omitido unos primeros versos, más que nada porque ignoro lo que quieren decir. Licencias que se toma un servidor.

   Al leerlos, uno se pregunta sobre el sentido de los mismos. El sentido de un texto, su Tao, no es algo que nosotros debamos inventarnos, sino descubrirlo.

   De alguna forma sentimos que Lao Tse nos quiere indicar algo. Podemos pensar que nos está tomando el pelo, que aunque ese hombre aparente ser alguien 'inepto' (idiota le llamariamos por estos lares), realmente es alguien especial, inteligente, un incomprendido entre su gente. Alguien que esconde sus habilidades por humildad (la falsa humildad que entendemos por "desprecio de sí") y que si las mostrara sería 'muy popular'. Realmente al pensar así intentamos tender un puente en el que la imagen de nosotros mismos aparezca en el texto que se expresa. Dado que nos consideramos 'incomprendidos' por la sociedad, que no sabe ver lo maravillosos e inteligentes que somos, proyectamos esa misma intención en el texto. Pero así eludiremos algo que el texto quiere señalar: "venero a la madre suprema que me nutre".

   Lao Tse nos presenta la imagen del sabio en contraposición a los que lo rodean. La gente que le rodea se siente autosuficiente, personas realizadas (que diriamos hoy en día), felices de ser tan inteligentes, contentos de su personalidad (la imagen que ofrecen al exterior). El hombre, el sabio del relato, sin embargo, percibe su conexión con lo Otro, el Espíritu, conexión sin la cual no es nadie ("como si no tuviera patria"). Muestra la verdadera humildad que reconoce lo que es. El hombre no es un ser que pueda decidir y evaluar sobre las cosas por sí mismo ("estoy indeciso", "cual lactante que no sabe sonreir"). Existe un Tao, un Sentido, que hemos de percibir ("ver una señal").

   ¿Cómo saber el significado de lo que sucede? Mirando, percibiendo, dejando que lo Otro hable dentro nuestro, sin entrometernos tanto sobre si las cosas deberían ser de tal o cual manera al imaginar que por "nuestra" inteligencia ya sabemos cómo son las cosas (nos sentimos unos "perros viejos" a los que nadie puede engañar). Reconociendo nuestra conexión con lo que nos da la vida, la inteligencia... Al poner la intención en observar de qué depende que estemos o no vivos, seamos o no inteligentes, vemos un vacío ("la madre suprema que me nutre"), entonces reconocemos nuestra conexión y entendemos que somos cual lactante que no sabe sonreir.

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