Causalidad o casualidad

martes, 19 de enero de 2010

¿No os ha pasado alguna vez que un cúmulo de situaciones "extrañas" os han llevado a realizar una acción determinada?. ¿Algo que no pensábais hacer de esa forma?. Es como si hubiera un hilo mágico que nos guía en el momento necesario. Seguro que alguna vez os lo habéis planteado.

Podría contaros muchos ejemplos de esto que os comento, pero me gusta recordar cómo me apunté a un taller de Reiki y qué supuso para mi.

La primera vez que oí hablar de Reiki fue a mi hermano Jose. Estaba enfermo de cáncer y le gustaba aplicarse sesiones de Reiki para tener menos molestias. No sería mi momento entonces, porque recuerdo haberle escuchado con atención pero no tener interés alguno en aprender a hacerlo.

Mucho tiempo después de que él hubiera fallecido estaba delante de un ordenador y de repente sentí por dentro como una llamada, sonaba como una voz interna que repetía Reiki, Reiki... Así que ni lo pensé. Abrí el buscador y tecleé: Reiki Madrid con la intención clara de hacer un curso. No tenía ninguna razón práctica. No era la mente la que hablaba, era el corazón. Y a ése siempre conviene escucharle, incluso cuando no parece tener mucho sentido lo que dice. Realmente es un punto clave para nuestra felicidad.

Miré información sobre varios cursos, y tras mirar en los foros lo que decían en los dos sitios que me parecieron más interesantes, me incliné por uno. Llamé y me costó varias veces que me cogieran el teléfono. Cuando conseguí hablar con alguien no me pareció muy simpático para estar en un centro de terapias alternativas. Pensé: un mal día lo tiene cualquiera, incluso los que consideramos como maestros. No le dí ninguna importancia entonces. Me informé y me dijeron que hacían los cursos cada varios meses, cuando conseguían juntar un grupo lo suficientemente grande como para que pudieran darlo. Mientras esperaba impaciente la llegada del día que me habían dicho para hacer el curso, me puse enferma con una gripe horrible que me mantuvo en cama con fiebre. Cuando llamé para decir que no podría asistir me dijeron que de todas formas estaban pendientes de llamarnos porque no se habían inscrito suficientes personas. Me propusieron una nueva fecha para dos meses después. Sin embargo algo interno se estaba moviendo y sentía la imperiosa necesidad de hacerlo YA.

Acabé en el segundo sitio seleccionado. Llamé, me lo cogió a la primera una chica muy amable que me informó de todo. El curso más cercano era ese mismo fin de semana y ¡¡sólo quedaba una plaza!!.

En mi entorno me sentía muy extraña, nadie parecía tener mis inquietudes y no parecía entender que quisiera buscar algo más en mi vida. No me sentía comprendida. Eso me entristecía mucho.

Aquel curso lo recuerdo con mucho cariño. Fue un despertar al mundo sutil. Dejar de mirar mi ombligo y lo mal que estaba el mundo para descubrir que era yo la que necesitaba ayuda. Que lo que mejor podía hacer por el mundo era recuperar mi propio equilibrio. Abrí los ojos a cosas que siempre habían estado allí, solo que nadie me había dicho dónde mirar, cómo mirar.

Además conocí a personas interesadas en los mismos temas que yo. Al fin dejé de sentirme una extraña rodeada de personas. Entendí que todos somos diferentes pero que estamos conectados a un mismo Espíritu, y eso, ya nos hace parecidos. Que a veces buscamos diferencias buscando ser "especiales", pero que eso sólo nos separa.

A veces nos empeñamos en lo difícil, como tuviera más mérito precisamente por eso. Sin embargo, la mayoría de las cosas que nos llegan casi sin moverlas, sólo con una intención clara... ésas, suelen ser significativas. Prestad atención a lo que realmente queréis de corazón para vuestras vidas y todo empezará a moverse a vuestro alrededor.

Por eso creo que nada es casualidad. Que existe algo mágico e intangible que nos rodea, que se alía con nuestro Ser y nos impulsa como motores para seguir un camino: el camino del Corazón. Si pensáis durante unos instantes sobre esto seguro que recordaréis una voz dulce y cálida, como un susurro que nunca se calla. Una voz interna y apacible que nos guia, que nos habla de amor, de alegría, de paz, de equilibrio, de sueños por cumplir... es... la voz del Espíritu hablando en nuestro interior.

0 Comments: